21/11/15

F1 - La efe


He tomado la palabra fe (una f pura) como capital del territorio de esta consonante, y es a aupado a ella y tratando de limpiarla de connotaciones dogmáticas como me he guiado en esta compleja y lenta búsqueda. La clave ha sido la comprensión de que la fe (concepto anterior a cualquier religión, sin duda) solo puede ser una herramienta de búsqueda activa (un vehículo para avanzar) hacia un territorio desconocido, ajeno al estado vigente del individuo en cada momento dado. Fe como concepto y fer (‘hacer’, antiguamente) como verbo indeleblemente asociado a él, son los constructos sonoros que transmitirían sensitivamente  la actitud, disposición o impulso (en definitiva, la activación o realización) necesarios salir de la aparente comodidad de lo conocido, del estado actual de las cosas, para buscar y tratar de lograr algo que consideramos mejor pero que sabemos que está fuera de nuestra realidad, un paso más allá de lo que hasta ahora hemos conseguido, un nuevo estado a alcanzar, y como tal, siempre en el universo de lo utópico, de lo proyectado, del deseo. Fe, por tanto, tiene que ver con fuera y  sobre todo con hacer (fer) porque la fe no es una especie de don pasivo, sino, al contrario, un movimiento interno, un acto voluntarioso (acto de fe). Como tal, podría considerarse que es la base primordial de toda acción humana. La primera acción con intención y voluntad. O tal vez el componente actitudinal básico para emprender cualquier acción o expectativa de acción relacionada con lo humano y con su capacidad de ejercer el libre albedrío.
Por eso, su sonido, en especial la sílaba [fe], forma parte de la estructura (sobre todo como inicio) de verbos, adjetivos y sustantivos con un componente volitivo de índole superior. Tiene un alto grado de universalidad esta relación, pues hacer en francés es faire, en italiano facere, en portugués fazer, en árabe f’al (فعَل)
Fe es el sustantivo más corto [1] en el idioma español (está compuesto por sólo dos letras), lo que indica su inusual importancia y su pureza sonora, y dispone de un verbo, que es el verbo fiar. No olvidemos tampoco que tanto la palabra hombre como la palabra hembra contienen en su primitivo origen ese sonido f (homo – omo – fomo, fémina [femenino] – hembra – fembra), así como muchos conceptos relacionados con la familia: hijo (filium), fecundidad, falo, follar, …
Desde este punto de vista, la fe hay que considerarla como una fuerza, una forma de energía, un apoyo activo desde el que uno es capaz de tomar impulso para ir hacia lo desconocido, y que, por lo tanto, se enfrenta al miedo. Y es por eso por lo que la idea de fuerza, en español, se define como potencia dinámica, como capacidad para mover “algo o a alguien”.
Fuerza. 1. f. Vigor, robustez y capacidad para mover algo o a alguien que tenga peso o haga resistencia; como para levantar una piedra, tirar una barra, etc. No sabemos si podríamos decir lo mismo de strength (fuerza en inglés), que parece un concepto cuyos sonidos nos hablan más de cualidad intrínseca, como capacidad, como vigor, o como voluntad.
En español, el significado de fuerza, como la propia pronunciación indica, pertenece claramente al terreno de las realizaciones, de los hechos, más que al de las ideas. Expliquemos esta dicotomía: En el acto respiratorio, la aspiración está simbólicamente asociada a lo receptivo, a lo alimenticio, a lo actitudinal, al mundo de las ideas y los proyectos. Lo dice aún la propia palabra: “aspiro a ser ingeniero”. Su sinónimo, inspiración, tiene connotaciones receptivas aún más marcadas (hay que “recibir la inspiración” para crear). La espiración representaría en cambio el mundo de las realizaciones, de los actos, del verbo en el sentido bíblico. Y es cierto que (salvo esa microscópica excepción con el sonido M) solo podemos hablar mientras espiramos aire. Tiene un enorme sentido. Pues aunque creemos que podemos pensar y elucubrar cuanto queramos sin que eso provoque transformaciones en el mundo que nos rodea (digamos más bien de modo constatable y tangible), decir algo, sin embargo, “dar fe” (curiosa expresión, que literalmente es contradictoria con su significado, puesto que la fe ni se puede dar ni autentificar), o lo que es lo mismo, “pronunciarnos”, supone ya intervenir de una manera fehaciente e irreversible en la realidad. Hablar pertenece al mundo de los actos. Hay cientos de ladinos y renegridos refranes castellanos que advierten de ello.
De este modo, modulamos nuestros actos verbales no solo en cuanto a los significados conceptuales y lógicos (codificados y pertenecientes al acerbo común) que transmitimos a las mentes que nos rodean, sino también, más subjetiva e intuitivamente, en cuanto a las formas, ritmos y sinuosidades en que expulsamos dicha energía respiratoria.
Pues bien, el sonido efe es el que representa de una manera más clara y más directa la expulsión de ese aire, la acción exteriorizada, o (en la dualidad aristoteliana potencia/acto) el acto.
¡Ufff...!, exclamamos, o mejor dicho, resoplamos para conjurar y renegar de aquello que deseamos mantener fuera y alejado de nosotros, como el que se libra de algo que le tenía atrapado desde dentro. ¡Fuera! ¡Fú!
Fuerza, fama, felicidad, favor, felonía, fumar, falo, fiereza, frío... El sonido «f» nos señala inicialmente, como primera impresión, lo que por sus atributos o su esencia pertenece al mundo de fuera, al exterior, o que hay que producirlo, buscarlo, verlo, o expelerlo fuera de nosotros.
La palabra fuego es muy expresiva a este respecto. Fuego es sinónimo de combustión celular, de puesta en movimiento de cualquier aparato mecánico (incluidos los eléctricos y los electrónicos, obviamente), de activación energética de todo aquello que tiene vida. En todo lo que se mueve, transforma o modifica interviene el fuego (hasta en el viento o las mareas, pues no hay que olvidar que el sol es una ingente bola de fuego).
Todo esto me lleva a postular una idea un tanto atrevida pero enormemente sugerente: hay algo de esperanzador, de elevado en el sonido efe. Es importante recalcar que me refiero al sonido de una consonante, y no, evidentemente, al término, a la palabra, al concepto global en el que está incluido dicho sonido como uno de sus constituyentes. La palabra fetidez, por supuesto, no es nada idealista, pero sí puede contener un inicial componente emocional de sublimación, de alta expectativa (en este caso en forma de fracaso, por culpa de los sonidos que la completan). Es algo parecido a una expresión sincrética de lo humano en su sentido más evolucionado, más idealizado, más ilusionante y positivo y, en este aspecto, opuesta al sonido de la J. El fiat lux, hágase la luz, el fermento de la vida, lo inmaterial activo, el fatuum o hado, el motor primero, la acción más pura, la aspiración tal vez más inalcanzable, pero energía o impulso inmaterial hacia algo mejor.



[1] Si exceptuamos ‘yo’ como pronombre sustantivizado (‘el yo’), de usos muy restringidos.

20/11/15

F2 - Homo faber


Consecuentemente, el verbo hacer (facer o far, antiguamente) sería el más representativo de todo ello, puesto que es el que por antonomasia trasmite la idea de producir, ejecutar, realizar, darle el ser a algo, fabricar, causar, componer... Lo más representativo, sin duda, del homo faber. El porqué de que se haya modificado su pronunciación y actualmente sea un concepto que no necesita la efe es de una envergadura mayor que la que yo puedo abarcar (¿es porque ha habido una pérdida de ilusión, de confianza en lo humano y en lo divino en el hispanoparlante a lo largo de dicho proceso histórico?) Pero sí es importante reseñar que en su origen disponía de ella, y que hay multitud de derivados que, por lo tanto, la tienen aún. Como, por ejemplo, y de manera definitiva: fíat. (Del lat. fiat, hágase, sea hecho). 1. m. Consentimiento o mandato para que algo tenga efecto., o fechoría (de facer). 
Pero también están relacionados con esa rúbrica de acción pura (‘hacción’ ?) los términos que cito a continuación:
afán, afanarse
efectuar, efectivo
fehaciente
fecundo, feto
eficacia
faenar, faena
afrontar, confrontar, enfrentar
formar, conformar, reformar, deformar, informar, etc…
funcionar
fabricar, forjar, fundar
hervir (fervir), y de ahí ferviente, fiebre
fermentar,
y los siguientes sufijos, tan significativos:
-ferir interferir, proferir, referir… (16 en total) De fero,  importantísimo verbo latino que todos los que estudiamos el antiguo bachillerato sabemos que significa llevar. De él proceden conferencia, diferencia, referencia, deferencia…
-ficio          artificio, beneficio, edificio, lanificio, maleficio, oficio, orificio, pontificio, sacrificio, veneficio (Del lat. veneficĭum). 1. m. ant. Maleficio o hechicería. 2. m. ant. Aderezo, compostura, afeite. (O sea, 10 casos)
-ficiente    suficiente, coeficiente, eficiente, proficiente (16 en total)
-facto -faccción artefacto, estupefacto, facto, ipso facto, mansuefacto, putrefacto, torrefacto, tumefacto (8)
-fecto -feccionar     afecto, efecto, defecto, perfecto (13 en total)
-fectivo -fección            afectivo, defectivo, efectivo, (6 en total)
-facer         afacer, bienfacer, satisfacer… (10 en total)     
además de todos los verbos que terminan en -ficar. 1. elem. compos. Forma verbos, que significan 'hacer, convertir en, producir'. Como petrificar, codificar, etc… Este curioso mecanismo verbal demuestra que desde siempre hemos asociado el sonido efe a la idea de hacer, convertir en, o producir, pues mediante el sufijo -ficar podemos generar verbos de acción a partir de sustantivos: piedra, código… o de adjetivos: puro, justo… Hay 141 verbos consignados en el DRAE, pero en realidad, aplicando este artefacto lógico sobre otros sustantivos o adjetivos, podríamos inventar nuestras propias “conversiones”, seguros de que, aunque no pudieran ser consideradas como expresiones formalmente válidas, todo hispanohablante nos entendería: ‘suavificar’, ‘pastificar’…
A propósito de esto, tengo la intuición y propongo la hipótesis (que habrá que comprobar o rechazar) de que los verbos de acción compuestos a partir de adjetivos –en sentido amplio– (hacer duro: endurecer; volver triste: entristecer; dejar establecido: establecer) estaban en su origen conformados con el prefijo en- y el sufijo -fer, en vez del en- -cer que tenemos ahora, teniendo en cuenta que son sonidos casi idénticos [2]. Desde luego, esto es mucho más lógico desde un punto de vista semántico, incluso sin entrar para nada en el análisis que estoy haciendo aquí del sonido efe. Entristecer sería entristefer, lo que confirmaría el significado actual de “hacer triste”, sin más. Endurefer, embellefer… Es, además, el modo estándar que el hablante tiene de generar sus propios verbos de acción, y que todos entendemos aunque no lleguen jamás a la Academia de la Lengua. Coloquialmente cualquiera puede decir enlindecer, por ejemplo, para transmitir la idea de que hay que hacer algo más lindo de lo que era, aunque no sea un término de uso común ni aceptado. Hay 119 verbos con la fórmula en- (o em-) * -cer en el DRAE, más otros 82 con la variante terminada en AR, esto es; en- (o em-) * -zar (encolerizar, encauzar…). Y sólo uno terminado en -cir (enlucir).
Un número mucho más alto de casos salen si en la fórmula prescindimos del prefijo -en (o -em), que en muchísimas ocasiones no es necesario. Por ejemplo, con –cer: adolecer, humedecer, fenecer (Der. del ant. fenir, finir). 1. tr. p. us. Poner fin a algo, concluirlo. (…), fortalecer…, y cientos de ellos más. Y aún hay más con -zar: anatemizar, atemorizar, criminalizar, dinamizar, hostilizar, movilizar, pulverizar…
Lo que está claro (y tal vez lo anterior es un ejemplo más, simplemente), es que es un sonido que ha ido tendiendo a desaparecer a lo largo de la Historia, como hemos visto. Facer, fijo, fermosura, fierro, fablar…, ya no se pronuncian así. Muchas efes han enmudecido. Sin embargo aún quedan en el DRAE la friolera de 7.960 palabras que contienen una efe en alguna parte de su estructura. Sigue siendo un sonido importante en castellano.
Para rastrear aún más posible derivaciones de hacer, exploraremos también casi todas las palabras que empiezan por fer.

fer. 1. tr. desus. Hacer.
-fero. (Del -fer, -ĕri, de la raíz de ferre, llevar).1. elem. compos. Significa 'que lleva, contiene o produce'. Mamífero, sanguífero.
feracidad. 1. f. Fertilidad, fecundidad de los campos.
feral. 1. adj. desus. Cruel, sangriento.
feraz. 1. adj. Fértil, copioso de frutos.
feria. 1. f. Mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados. (…)
ferir. (ant.) herir.
fermentar. 2. intr. Dicho de los ánimos: Agitarse o alterarse.
fermoso. 1. adj. desus. hermoso.
feroz.
ferrar. 1. tr. Guarnecer, cubrir con hierro algo. 2. tr. ant. herrar. 3. tr. ant. Marcar o señalar con hierro.
férreo
fértil
férula. 2. f. Autoridad o poder despótico. Estar uno bajo la férula de otro.
ferviente. 1. adj. fervoroso. 2. adj. p. us. Que hierve.
fervor. 1. m. Celo ardiente hacia las cosas de piedad y religión. 2. m. Entusiasmo o ardor con que se hace algo. 3. m. Calor muy intenso.4. m. ant. hervor.


[2] Matías Prats (padre), el veteranísimo locutor de radio y televisión, explicaba que, como le resultaba imposible, por problemas bucofaríngeos, pronunciar los sonidos za, ce, ci, zo y zu utilizaba sistemáticamente, en su lugar, la efe, y nunca nadie lo notó. Decía, por ejemplo: “la defisión del árbitro”, “el Felta de Vigo”, o “un remate de cabefa”… 

19/11/15

F3 - Faz, fascinación, fascismo

Quiero ahora hablar de un tema curioso, aparentemente un tanto lateral pero que quizá pueda aportar algunas luces al tema de la efe. Comencemos con la palabra  faz. 1. f. Rostro o cara. 2. f. Superficie, vista o lado de una cosa. 3. f. anverso (de las monedas y medallas). 4. f. pl. ant. mejillas. La faz es la parte más externa de uno, desde el punto de vista de la identidad. La que exhibimos (o la que hacemos visible). La parte que da la cara. Al igual que la cara de la moneda es el anverso, la más fehaciente. Damos la cara, o la frente: afrontamos los problemas. afrontar. 1. tr. Poner cara a cara.2. tr. Hacer frente al enemigo.3. tr. Hacer cara a un peligro, problema o situación comprometida... Cf. también: fas: del latín, justo, lícito, en oposición a nefas: injusto, ilícito. fazferir. (Del lat. facĭem ferīre, herir en la cara).1. tr. ant. Echar en rostro a alguien una acusación o un cargo, hiriéndole con él como si fuese con una cosa material. fechoría. (Del ant. fechor, el que hace algo, y este del lat. factor, -ōris). 1. f. Mala acción. 2. f. travesura (acción maligna e ingeniosa).Curiosamente, de ahí podría venir fascio, fascismo, y  también fascinar (no olvidemos que el fascismo sedujo más que por otra cosa, por una atracción estética, pues disponía de un fondo moral e intelectual más bien pobre). fascinar. 1. tr. Engañar, alucinar, ofuscar. 2. tr. Atraer irresistiblemente. 3. tr. Hacer mal de ojo.
Ese impulso patrio y masculino, activo agresivo, o, mejor dicho, de una violencia que para muchos pudo llegar a ser tan seductora en momentos de miedo y de crisis, tan exteriorizable en sus formas, en sus fastos, tan espectacular en sus maneras, era el rostro común, el aspecto formal y colectivo (las facciones) que mayoritariamente la ciudadanía más desesperadamente ofuscada deseó ver al mirarse en el espejo en ciertos momentos difíciles de la Historia de Europa. Quizá porque en sus proclamas introdujeron grandes dosis de esperanza en el Nuevo Hombre y de búsqueda de una espiritualidad perdida (según sus propios criterios ideológicos) que, no lo olvidemos, al principio subyugó a muchas e importantes personalidades de todo el mundo. Un misticismo y unas ansias de regeneración pero en su aspecto más soliviantado, aspaventoso y vengativo. Y aparente. En este sentido no hay que olvidar también: facha. (Del it. faccia). 1. f. coloq. Traza, figura, aspecto. 2. f. coloq. Mamarracho, adefesio (esta segunda acepción es, sin duda, ridiculizante) fachada. 2. f. coloq. presencia (talle, figura). fachadismo.1. m. Nic. Política administrativa gubernamental que se contenta con aparentar que actúa. fachenda. Vanidad, jactancia.
Habría que acudir a los orígenes del imperio Romano, a su simbología, y en especial a la alegoría de las fasces para entender todo este proceso de significación. fasces. (Del fasces, pl. de fascis, haz).1. f. pl. Insignia de los cónsules romanos, que se componía de una segur [hacha] en un hacecillo de varas.
El fasces era un haz de 30 varas (una por cada curia de la antigua Roma) atadas de manera ritual con una cinta de cuero rojo, formando un cilindro alrededor de un hacha (…) símbolo de la autoridad de su imperium y su capacidad para castigar y ejecutar. (Wikipedia) Pero no nos engañemos. El principio de autoridad tiene siempre un mismo origen:"(…) aludiendo a la costumbre antigua de los romanos, que los lítores que hazían este oficio llevavan unas achuelas o segures atadas con unas coyundas en medio de unas varas verdes, con las quales açotaban al delinquente, atándole manos y pies con la coyunda; y si avía de executar pena de muerte le descabeçaba con la segur. Este fue siempre oficio infame. En tiempo de Cicerón, (…) estaba ordenado que estos tales viviesen en los arrabales fuera de la ciudad." (Tesoro de la lengua, Covarrubias) También es interesante constatar que el fascismo en España fue importado y desarrollado por la Falange, y que la agencia internacional de noticias de origen franquista (Francisco Franco tiene dos efes, por cierto) fue llamada, desde el principio Agencia Efe, en su honor.
Evidentemente, no tratamos en modo alguno de asociar irrevocable o univocamente el sonido efe al fascismo, pero sí señalar que esta consonante posee una faceta sonora, un específico matiz vibratorio de tal peso e importancia que alrededor de las sílabas iniciales faz o fas se han reunido, como vemos, un gran número de conceptos relacionados más o menos directamente con esta ideología y que, por lo tanto, al hablante le ha sido posible establecer de modo intuitivo y sensorial la correspondencia ideológico-sonora entre sonido y significado conceptual que analizamos aquí. Aportaremos unos ejemplos más:
facineroso. (Del lat. facinerōsus).1. adj. Delincuente habitual. U. t. c. s.2. m. Hombre malvado, de perversa condición.Y la ya citada, facción. Parece como si en este término se compendiasen todos los significados ya reseñados: facción. 1. f. Parcialidad de gente amotinada o rebelada. 2. f. Bando, pandilla, parcialidad o partido violentos o desaforados en sus procederes o sus designios. 3. f. Cada una de las partes del rostro humano. U. m. en pl.4. f. p. us. Acto del servicio militar, como una guardia, una patrulla, etc. 5. f. desus. Acción de guerra. 6. f. ant. hechura. 7. f. ant. Forma y disposición con que algo se distingue de otra cosa. (Subr. míos) 
Podría llegar a pensarse, pues, que el fascismo representó una forma de acción (una reacción, sería mejor decir, y en este sentido lo mostraríamos como una continuación de los anteriores movimientos reaccionarios), un movimiento de escape oculto tras una aparente acción de avance, una huída hacia delante, un hacer desmesurado (frente a la famosa y sabia no-acción taoísta [1]), desproporcionado, que escondía bajo su prepotente y grandiosa fachada humanista una inmensa desesperación y un oculto pánico a la crisis no solo económica, sino moral, filosófica, etc… que sacudió al mundo a lo largo de todo el segundo tercio del siglo XX, décadas antes y después del momento crucial (1946 ??) en que por sí solos los peces comenzaron a saltar de los ya muy turbios ríos para ir a parar a los transparentes acuarios, con toda la confusión que tal cosa supuso y aún supone.



[1] Cf. Tao Te King, de Lao Tse, Ed. Ricardo Aguilera, Madrid, 1973.

18/11/15

F4 - F + F

Veamos ahora, como siempre, cómo la duplicación del sonido efe produce también aquí una ridiculización por excesiva redundancia del efecto original. En este caso relacionada con acciones y gestos confusos, aparatosos o impotentes (excepto en fósforo, elemento importante relacionado con el fuego).
F+F   (no todas)
afufar. (De fufar; cf. hacer fu). 1. intr. coloq. huir (ǁ alejarse deprisa).
fanfarrón. (Quizá del  *farfál o  *farfár, y este der. del  clás. farfara, romper, desgarrar). 1. adj. Que se precia y hace alarde de lo que no es, y en particular de valiente. U. t. c. s. 2. adj. Dicho de una cosa: Que tiene mucha apariencia y hojarasca.
fanfarria
. 1. f. Conjunto musical ruidoso, principalmente a base de instrumentos de metal. 2. f. Música interpretada por esos instrumentos. 3. f. coloq. Baladronada, bravata, jactancia.
farfallón
. 1. adj. coloq. Farfullero, chapucero.
farfolla. 1. f. Espata o envoltura de las panojas del maíz, mijo y panizo. 2. f. Cosa de mucha apariencia y de poca entidad.
farfullar
. 1. tr. coloq. Hablar muy de prisa y atropelladamente. 2. tr. coloq. Hacer algo con tropelía y confusión.
farfantón
. 1. m. coloq. Hombre hablador, jactancioso, que se alaba de pendencias y valentías.
féferes
. 1. m. pl. Col., Cuba, Ecuad. y R. Dom. Bártulos, trastos, baratijas.
filfa
.1. f. coloq. Mentira, engaño, noticia falsa.
fifar. 1. intr. coloq. Ven. Dicho de una cosa o de una persona: Dejar de funcionar. Ésta es muy significativa.
fifí. 1. m. Arg., Hond., Méx. y Ur. Hombre presumido y que se ocupa de seguir las modas. En Uruguay, u. t. c. f. apl. a la mujer. 2. m. El Salv. y Ur. U. en aposición para calificar a la persona presumida, que manifiesta gustos propios de la clase social acomodada.
fifiriche
. 1. adj. Ecuad., Hond. y Méx. raquítico (ǁ muy delgado). 2. adj. Ecuad., Hond. y Méx. Dicho de una persona: Que se ocupa mucho de su arreglo personal.
firifiro. 1. adj. coloq. Ven. Dicho de una persona, de una planta o de un animal: Menudo, delgado, débil.
fofo. 1. adj. Esponjoso, blando y de poca consistencia.
forofo.1. adj. coloq. hincha.
fósforo
. (Del lat. phosphŏrus, y este del gr. φωσφρος, portador de luz). 1. m. Elemento químico de núm. atóm. 15. Muy abundante en la corteza terrestre, tanto en los seres vivos como en el mundo mineral, se presenta en varias formas alotrópicas, todas inflamables y fosforescentes. Además de su importancia biológica como constituyente de huesos, dientes y tejidos vivos, se usa en la industria fosforera, en la pirotecnia, en la síntesis de compuestos orgánicos y, en forma de fosfatos, entra en la composición de fertilizantes agrícolas y detergentes. (Símb. P). 2. m. Trozo de cerilla, madera o cartón, con cabeza de fósforo y un cuerpo oxidante, que sirve para encender fuego. 3. m. lucero (ǁ planeta Venus). 4. m. Meollo, entendimiento, agudeza, ingenio.
frufrú
. 1. onomat. U. para imitar el ruido que produce el roce de la seda o de otra tela semejante.
fufurufo. 1. adj. coloq. El Salv. y Hond. Dicho de una persona: Que manifiesta gustos propios de la clase social acomodada o se cree superior a los demás. U. t. c. s. 2. adj. El Salv. Que finge ridículamente ser de clase social alta.
refunfuñar
. (Voz onomat.). 1. intr. Emitir voces confusas o palabras mal articuladas o entre dientes, en señal de enojo o desagrado.
rifirrafe
. (De or. onomat.). 1. m. coloq.
Contienda o bulla ligera y sin trascendencia.