Se dice que la P y la B son el mismo fonema, desde el punto de vista histórico-lingüístico, pero yo percibo diferencias semánticas muy significativas.
Gráficamente: Dos labios. BI-labial
La P es con los labios juntos también, pero se pronuncia dando un golpe de expulsión más externo y seco y duro que la B, que es una expulsión más Blanda, más Bondadosa y más húmeda incluso (Blu-blu). Para pronunciar la B se juntan igualmente los labios, pero la parte más interior de éstos, la más gruesa, la más carnosa. Son sumamente parecidas al pronunciarlas, pero el desplazamiento de milímetros (o de micras) del labio superior sobre el inferior hacia la parte interna, más carnosa, es claramente perceptible. Se nota, por ejemplo, al pronunciar de forma rápida y seguida la serie PA PA PA BA BA BA...
Pero la B también es la P con barriga, es decir, simplificando mucho, el Poder emBarazado, o el Poder acomodado, el Poder que, en su plenitud, cuando se asienta, cuando se instala, siempre pretende que sea de forma indefinida, y se convierte en un poder conservador, defensor de sus privilegios, se transforma en un baluarte rígido, y a la postre Brutal, Basto, Burdo.
Bellum-i, la guerra (colección de Batallas) ¡Bum!
¿Belleza debería ser con V?
Bien, bueno, bondad, por la B, me remiten intuitivamente a algo cómodo, amable, confortable. Confiable. Cosas asumibles. Es el placer oral, aunque con la B de forma diferente que con la M, puesto que, como ya vimos, con la M absorbemos microscópicamente (no solo aire y leche), y sin embargo con la B exteriorizamos ese placer, lo hacemos notorio, lo materializamos en lo externo. O incluso, simbólicamente, expresamos el empacho, la saciedad, expulsando de la boca el pezón. BA – BASTA – BAH... Se comprueba fácilmente en la serie MA MA MA BA BA BA... cómo se pueden pronunciar en el mismo lugar, en el mismo espacio de los labios donde se produce su encuentro, pero al pasar de la M a la B, el aire se dirige claramente al exterior de la boca, como el resto de los sonidos del alfabeto, excepto la M y la N, donde la expulsión es nasal, especialmente en esta última. De hecho, son muy poco reconocibles y diferenciables los sonidos de la M y la B cuando uno se tapa la nariz para pronunciarlos.
Cosas grandes, robustas, hinchadas (gloBo). Bastante.
(LasciVia es algo refinado, por la V)
Bi es 2. La dualidad: el bien y el mal, la luz y la sombra... La confortable y reconfortante moral, la ley, lo racional, el estado...
¡Bah!
Baba – denigrante o enfermiza relajación
Beber – imagen oral de la ingestión de líquidos, es laBial —sed de boca seca (labios secos más bien), no sed de garganta seca o estómago seco—. Y, al tiempo, beber es llenarse la barriga de bienestar.
Bubas
Bobo
Buuuu – llanto infantil, miedo
Barba – según mi Antirrefranero, barba es el amor propio, la dignidad, la identidad, el orgullo de ser uno. Poder asentado, que hay que preservar.
Bombo – Instrumento grande de percusión, tripa, o embarazo.
Blue en francés e inglés es azul. No lo pillo.
Blow (ing.) es soplar el viento o ser soplado por el viento
La V
Correctamente pronunciada se acerca más a la F que a la B, está entre ellas. Pero en español por regla general no la distinguimos fonéticamente de la B al pronunciarlas.
Pero, para ver que hay enormes diferencias, no admitiríamos como válida en ningún caso la palabra Vonvo como idéntica a Bombo. O Vasura, o Berdad, o Berde, o Bida... Dan repelús, y no sé si es solo la costumbre, lo cultural.
Hace muchos años tuve un alumno de Selectividad —ese curso que te permitía o te impedía pasar a estudios universitarios, una vez terminado el bachillerato— al que suspendían siempre por las faltas de ortografía. En lo demás era buen estudiante. Entonces (1984-85) eran bastante rigurosos con la ortografía y no permitían faltas. Después de mis clases aprobó. Pero apenas si le hice estudiar reglas ortográficas, sino que apelé a su intuición, y funcionó. Además, las normas no cubren todos los posibles errores, ni mucho menos. Recuerdo que con la B y la V el sistema era, grosso modo, pensar que la B era para cosas, sensaciones, verbos, expresiones más grandes, fuertes, bastas, sobrias... en tanto que la V aportaba a las palabras en las que estaba incluida mucha más delicadeza, finura, elegancia... Todo ello, claro, cuajado de excepciones. Una palabra como severidad podría, desde esa perspectiva, haberse escrito con B, seberidad, pero entonces perdería el toque de inteligencia y discernimiento que requiere el tipo de disciplina que sugiere la palabra. En realidad lo que enseñé a aquel muchacho fue a conocer las palabras, a otorgarles un rostro, una identidad, una personalidad, que no debía nunca traicionarse. Porque, al fin y al cabo, las faltas de ortografía se producen porque el que escribe no le da importancia a los elementos con los que escribe, los ningunea, se niega a considerarlos especiales e importantes per se, como instrumentos que son al mismo tiempo significantes.
Yo, de bachiller, tuve problemas con ‘hierba’. Me parecía que tenía que ir con V (hierva), porque la hierba me parecía algo delicado. Mucho más tarde caí en la cuenta de que hervir podría colisionar con hierva, y crear una dicotomía semántica insensata. En fin, todo está tan revuelto en estos terrenos de la B, la V y la F, y la H incluso, que estas aportaciones intuitivas pueden dar pistas más o menos válidas, pero es imposible convertirlas en normas.