9/7/11

J 5 - Rabia y jolgorio


· joder, cojones, carajo, gilipollas, hijoputa... Son palabras muy corrientes en el lenguaje popular. Y es más que curiosa la presencia tan significativa del sonido J en la mayoría de los insultos o expresiones de rabia o éxtasis visceral que utilizamos. La intensidad de la emoción viene marcada por la fuerza con que se pronuncie dicha consonante, precisamente. Todos sabemos que éstas son palabras tremendamente polisémicas y que su significado (máximamente ofensivo o absolutamente elogioso, con su infinita gradación de un extremo a otro) depende de la entonación con que se digan (es decir, precisamente del refuerzo de la pronunciación de sus consonantes).  Tanto es así que este fenómeno, que en realidad se produce en todos los idiomas, nos puede servir de ejemplo rupestre para comprender de modo aproximativo esa aparentemente exótica idea de que en el idioma chino la entonación hace que las palabras signifiquen una cosa u otra, aunque creo que en su caso de manera sistematizada.
También tenemos otra serie interesante en jaleo, juerga, jácara, joguín, jorco, jarana, júbilo, jocosidad, jolgorio... Diversión basada en el instintivismo, en la máxima ausencia de represión posible. Y, por supuesto, jauja (doble j), como vimos, ya con la ironía y el cachondeo que aporta la repetición.
Y, desde luego ja, ja ja, la onomatopeya por excelencia de la risa, de la que ya hemos hablado, y que está incorporada al léxico ya como una cuasi-palabra de uso común.
También tenemos la ristra de exclamaciones del tipo ¡joder!, ¡jobar!, ¡jolín! (o ¡jolines!), ¡jopé!... Interjecciones que salen de las tripas, o como muestra de fastidio y enfado o como expresión de sorpresa, admiración…

jota. 2. Cosa mínima. Ú. siempre con negación. no entender uno, o no saber, jota, ni jota, o una jota. 1. fr. fig. y fam. Ser muy ignorante en una cosa. no ver jota. 1. fr. fig. y fam. Ver con dificultad o no ver nada. sin faltar jota, o una jota. 1. loc. adv. fig. y fam. sin faltar una coma.
La jota es el baile por excelencia de este país. Pero no hay que referirse tan solo a la jota aragonesa, navarra, gallega, asturiana, extremeña, catalana o castellana, o a la valenciana (con sus variantes: la Jota Vallera, la cofrentina, la moixentina, del postiguet, la de Carlet, la de Villena, etc.), puesto que sin lugar a dudas, en Andalucía, el mismo baile por sevillanas es una jota, al igual que el fandango. Y también la isa canaria.
Es un baile “a lo bajo”, o baile a ritmo ternario. Alfonso Zapater Cerdán, dice que la jota es requiebro, conquista amorosa y también reto y desafío; con ello se explican los rodillazos y desplantes, al mismo tiempo que la bizarría.

joder
. Es tremendamente significativo que el verbo más extendido para definir el acto sexual sea al mismo tiempo el que más utilizamos para expresar la acción de hacer daño a alguien con toda intención. En la primera acepción apenas si se está manifestando el más mínimo matiz de cariño, afecto o amor. En cuanto a la segunda, la j, pronunciada con intensidad variable, es suficientemente expresiva del grado de visceralidad y de odio con que pretendemos dañar, estropear o destruir a algo o a alguien. Terrible retrato de nuestra idiosincrasia. Tenemos problemas incluso para encontrar y usar una palabra que represente el acto sexual igualitario, respetuoso, cariñoso o amoroso sin más. Con ‘hacer el amor’, además de que no es un verbo autónomo, definido con una palabra, hemos importado una cursilada anglosajona, igualmente ineficaz en cuanto a concisión verbal. Follar es menos ambivalente, aunque también puede emplearse en el sentido de machacar o hundir a alguien (y esta vez sólo a alguien, es decir, no a cosas u objetos), pero adolece de ternura también. Suena más a diversión y jolgorio (a holgar: distraerse, descansar, librar, divertirse), lo que aporta, desde luego cierto matiz de felicidad y alegría. Pero tremendamente superficial. Pasa algo parecido (aunque fonéticamente no tenga nada que ver) con las dificultades que tenemos para la expresión del orgasmo: es como si nos diera vergüenza decir lo que sentimos en toda su profundidad, y por eso solo tenemos palabras bastante sesgadas hacia aspectos denigrantes, antiguos, o en todo caso sumamente laterales de la cuestión: la palabra correrse (tener un orgasmo o eyacular) para mí que en realidad nos habla de la acepción 33, Avergonzar[se]. Con este significado se usa más la expresión «dejar [o quedarse] corrido» [DUE]. Y en ‘corrido’ María Moliner nos dirige a ‘avergonzado’ pero también a ‘humillado’. Sí, expresión antigua, pero la única de las 36 que da este diccionario en ‘correr’ que pueda tener algún parentesco o similitud (no sé por donde, si no lo vemos con una malicia decimonónica y extremadamente machista referida al orgasmo de la mujer) con lo que pudiera sentirse al experimentar un orgasmo. ¿Es que no va siendo hora de empezar a utilizar palabras menos torpes, menos insultantes y desacreditadoras que estas basuras verbales?
También es un misterio, pero con J, el porqué en este país a masturbarse lo llamamos “hacerse una paja”. Es sencillamente su sonido lo que importa, porque no hay ninguna lógica que lo respalde. Y es un sonido grosero, impactante, ocultista y poco animoso especialmente para el o la adolescente que está descubriendo las transformaciones que en esos años manifiesta su cuerpo. 

 jondo
. Cante jondo (la «j» se debe a la pronunciación andaluza de «hondo»). ­Modalidad del cante flamenco de profundo sentimiento, generalmente de carácter melancólico o quejumbroso. (DUE) Creo que es una de las expresiones que refuerzan más la tesis propuesta. Ese ‘profundo sentimiento’ del que habla María Moliner no es en modo alguno equiparable al que propone el sonido Ñ, digámoslo una vez más. El cante flamenco no es sensiblero ni cariñoso ni tiene nada de delicado. Es visceral (sin quitarle un ápice de sutileza o inteligencia a lo emotivo-visceral). Tenemos también el término ‘rajo’, que en el vocabulario flamenco de la Peña Cultural Flamenca Ciudad de Llerena definen así: rajo. Intensidad expresiva que alcanzan en su ejecución ciertos cantaores y que produce en el ánimo de quien escucha una conmoción profunda, que duele como una rasgadura agridulce.[1] Y, para mayor claridad, afillá. Dícese de la voz ronca y grave, propicia al rajo. Toma este nombre del cantaor El Fillo, que tenía este tipo de voz flamenca. (Idem) También, con respecto a la voz, tenemos este otro término argentino, muy significativo: ajordar. 1. intr. Ar. Levantar o esforzar la voz; gritar mucho hasta fatigarse o enronquecer.
jadear

jugar
. Aquí podemos ahora ver cómo este concepto, en español, contiene connotaciones muy primarias, aunque quizá más que primarias habría que decir hondas, profundas. La U aporta además un componente de misterio a esa intensa energía expansiva que surge del fondo del ser. Es abismal la diferencia con su homónimo ‘play’ (ing.), lo que hace que en castellano resulte claramente impertinente su uso como acción de tocar un instrumento musical, por ejemplo. El concepto ‘play’ es mucho más galante y sensual. ‘Jugar’ es fácil asociarlo a ‘jugo’. jugo. 1. m. Zumo de las sustancias animales o vegetales sacado por presión, cocción o destilación.2. m. Parte provechosa, útil y sustancial de cualquier cosa material o inmaterial. Encontramos, pues, en la idea de juego una búsqueda o un intento de conexión con las propias raíces. La palabra juicio, a su vez, puede que comparta algunos de estos importantes rasgos, basados en la idea de ‘extraer’ del fondo. juicio. 1. m. Facultad del alma, por la que el hombre puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso. 

También tiene mucha hondura el término jamás. 1 adv. Negación del mismo significado, pero más enérgica, que «nunca», que se reduplica en la expresión popular ‘jamás de los jamases’.

Otras palabras donde el significado de la j se hace evidente:
aguijón, bojar, cejar, fajar, fijar, jeta, jurar, lijar, majar, pujar (empujar), queja, rajar, reja, rejón, rígido, rugir, sajar, tajar, vagido, vejar


[1] http://www.llerena.org/p.flamenca/vocabulario.htm

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