16/7/11

L 5 · L puras

Para comprobar hipótesis, nada mejor que visitar las palabras que sólo tienen la consonante L (pero no todas):

ál 1. pron. indet. ant. Otra cosa. Usáb. en locuciones como no pasar por ÁL, no haber más remedio; ÁL nada, nada ÁL, nada más; ÁL tanto, otro tanto también. 2. adj. ant. demás. Usáb. siempre precedido del artículo lo.
ala Representa un paradigma de fluidez perfecta relacionada con el elemento aire, elemento sutil por excelencia. Aún más, se trata de la herramienta necesaria para volar (incluso para los aviones y los ángeles). “La acción de alzar el vuelo se aplica universalmente al alma en su aspiración al estado supraindividual.” [1]
Alá Según la semiología fonética que propongo, el dios islámico es, sobre todo, facilitador. Representa su sonido un amor sencillo, inmenso (esas dos únicas A lo hacen ilimitadamente abierto), ligero (es decir, no denso, no pesado, no culpabilizador, no dominador, no esfuerzo...), y líquido. Al decir líquido busco una referencia a esos paraísos acuíferos tan deseados por los moradores de desiertos que son los oasis. No es un dios-padre poderoso (no tiene ninguna D ni ninguna G o P, como otros), ni un dios-madre protectora, sino que su fuerza resulta mucho más abstracta y luminosa, tal vez asociada a esa potencia intrínseca de leo – león, el valor más vigoroso de la ele. El hecho de que, para nosotros, sea una palabra casi idéntica a ‘ala’, excepto por la acentuación, nos debe remitir también a esa elevación espiritual que anotábamos en la palabra anterior. No parece que actualmente algunos grupos islámicos fundamentalistas perciban su propia idea de la divinidad con la ausencia de rigor y con la fluida armonía que aquí, rastreando su origen semántico, se descubre.
(Álef)
álalo Mudo, privado del habla.
alelí – alhelí. Flor
alear (...) 3. fig. Cobrar aliento o fuerzas el convaleciente o el que se repara de algún afán o trabajo. Ú. m. en ger. con el verbo ir. José VA ALEANDO. 4. desus. fig. Aspirar a una cosa o dirigirse con afán hacia ella. alear también es producir una aleación (mezcla de metales)
alea – aleya Versículo del Corán. // Aleatorio tiene que ver también con lo fortuito. Por lo tanto, con lo no forzado en modo alguno.
aleluya (del hebreo) “alabad con júbilo a Yahvé.” La presento en este apartado porque tiene dos “eles” en dos sílabas y la “y griega” puede aquí percibirse fonéticamente como la vocal I.
alias
aloa. antiguamente, alondra. El vuelo.
aloe
aula No sé qué decir de esta palabra. Extrae demasiadas connotaciones emocionales de mis recuerdos como para que sepa encontrar yo una lectura limpia y clarificadora. Que, en todo caso, no me traen matices de liviandad y de fluidez, lo confieso. Veamos los datos “objetivos” (o, mejor dicho, de una subjetividad anónima e independiente de la mía): Del lat. aula. 1. f. Sala donde se celebran las clases en los centros docentes. 2. poét. Palacio de un príncipe soberano. Y además, ‘áulico’. 1. Perteneciente a la corte o al palacio. 2. Cortesano o palaciego. Bueno, visto así parece mucho más lisonjero el panorama.
El problema con el que me topo, de todas maneras, es que aún no he entrado a estudiar las vocales por sí mismas, cosa que cada vez veo más necesaria. Aquí es esencial. El sonido AU posee unas características que intuyo muy fuertes y significativas: aura, augurio, auténtico, ausente, aúpa, aún, autoridad, audaz, aullar...
el, la, lo los, las
él, ella, ello, ellas, ellos
¡Elí, Elí! (Dios)
Eolo El dios del viento. Lógico, sin más.

halar
 Tirar hacia sí de una cosa. No aparece la idea de esfuerzo en esta acción, sino todo lo contrario, de facilidad. En atraer, cobrar o arrastrar, sin embargo, sí. Busco concordancias en la RAE (en esa magnífica herramienta de consulta por Internet) y veo que no existen documentos en español de España conteniendo halar, halaba o haló. Sí en español de Hispanoamérica. Y todos hacen referencia a tirar de algo que no requiere esfuerzo.
“...en la larga trenza negra de la elegida, y haló de ella con delicadeza...”
Ednodio Quintero, “La danza del jaguar” (Venezuela)

“...cuando Andrés haló el cordón de la campanilla...”
Ana Lydia Vega, “Falsas crónicas del sur” (Puerto Rico)

Aunque la acción produzca dolor:
“Bueno, mi papá se haló los pelos, aquello fue un desastre...”
Testimonio Oral. (Venezuela)

Pero también hay algún ejemplo de cosas más violentas, tal vez con un significado diferente al de tirar hacia sí. (Retorcijón = ¿bofetada?)

“...y le contó al padre lo que vio, donde éste la haló de un retorcijón y le dijo:...”
Miguel Barnet, “El pueblo estaba aún medio dormido” (Cuba)

Hay que tener en cuenta, además, y muy importante, que en la pronunciación americana, la hache de ‘halar’ no es muda, y el verbo se parece entonces a ‘jalar’.

halo.
helio - Helios
hialino. Diáfano como el vidrio o parecido a él.
hielo.
hilo
hola
hule
ilación. 1. f. Acción y efecto de inferir una cosa de otra. 2. Trabazón razonable y ordenada de las partes de un discurso. 3. Lóg. Enlace o nexo del consiguiente con sus premisas.
íleon
leal - ley
leila (Del ár. laila, noche.) 1. f. Fiesta o baile nocturno entre los moriscos.
leer. Palabra que utilizamos en español para la actividad de interpretar los signos lingüísticos contenidos o no en un libro (término éste que, por su estructura breve y con final en O, denotativa de objeto manejable y en singular, me parece derivada de leer y por lo tanto posterior). Leer nos habla de fluidez, de continuidad en la tarea (nada ardua, como podría connotar levemente el inglés read) de avanzar con facilidad en la línea de signos sucesivos. Es, pues, una L pura. El hecho de que contenga dos vocales lo ratifica, complejizándola un poco pero sin introducir nuevos ingredientes emocionales. Parece que proviene del latín legere (aunque ya hemos hablado de lo del huevo y la gallina y lo de qué era antes, si las lenguas mediterráneas o el superestructurado invento recopilatorio de Catón). O sea, lego –legis –legere. Así, en infinitivo, legere nos suena a ligero, lo que apoya nuestra idea.
leír desleír
lelo –a Fatuo, simple y como pasmado. Para nuestro entender, alguien mentalmente demasiado relajado. Como hemos visto en las ocasiones anteriores, la duplicidad consonante expresa el defecto provocado por la desmesura del efecto.
Leo león
ley
lila Tonto, fatuo. (Yo diría, más bien, uno que no se entera de nada). Es equivalente a ‘lelo’, confirmando el efecto de la reduplicación de la consonante.
lío - liar (ver L 4)
loa loor - loar. alabar. Dar por buena una cosa
luir. Sin embargo ésta no me cuadra. El DRAE da luir1 : Redimir censos, que puede servirnos perfectamente, pues liberaliza, disuelve algo; pero también aparece, en otra entrada, luir2 : Rozar, frotar, ludir, un término de marinería. Habría que conocer su uso más a fondo para ver qué connotaciones posee. Porque puede que sea frotar la cubierta CON AGUA. Pero, en principio, siendo una “ele” pura, me deja descolocado.
lúa 1. f. Especie de guante hecho de esparto y sin separaciones para los dedos, que sirve para limpiar las caballerías. 2. ant. Guante de piel, tela o punto. 3. Mancha. Zurrón de piel de cabra, carnero, etc., para transportar el azafrán. Aquí se explica, en la acepción 1, quizás esa función limpiadora enérgica que aparecía en luir. Enérgica pero delicada, ya que se trata de cuidar a los animales. Nunca a contrapelo, por así decir.
lúes Sífilis. Pero hay que ver aquí su origen para entenderla: (Del lat. lues, disolución, putrefacción)
ola
olé (u ole). Del ár. wa-llah, ¡por Dios!, que se emplea en sentido admirativo; o podría ser creación expresiva. Interj. con que se anima y aplaude. No incluyo la, a mi entender, absurdez que da Corominas de su etimología, ni por supuesto me sirve para nada la fecha de su primera aparición en un texto escrito, 1780. Estoy convencido que, aunque no haya sido utilizada en forma culta, es muchísimo más antigua, que es lo que importa. La unión que, según el DRAE, tiene con el árabe, y que él da como su origen, me molesta menos. Hemos sido los mismos, unos y otros, muchísimos siglos, y desde mucho antes que lo de Guadalete. Pero bueno, para entrar en materia, se me ocurre que ‘olé’ es la expresión del placer del que es partícipe o espectador de un hecho, una situación o un arte especialmente fluido, armónico, y la invitación, o incluso la exhortación, a que continúe siendo así. Podría ser la exclamación que utiliza para invitar a ligar la calidad de un momento del acontecimiento del que está disfrutando (un muletazo a un toro, un paso de baile...), al siguiente, al que está a punto de producirse. Porque no expresa triunfo en sí mismo una vez que el asunto ha finalizado (no tiene sentido gritarle olé a un torero al terminar exitosamente una faena, o a un equipo al ganar un partido de fútbol), sino que se dice a lo largo del espectáculo. Una voz, pues, de invitación a que la cosa continúe así de bien, o más, y una expresión de la elevación de espíritu que está sintiendo el espectador. Porque no es el protagonista de la acción el que se jalea (j-alea) a sí mismo, el que dice olé, sino los que lo presencian. Puede que se trate de un espectáculo taurino, o de cante o danza, o también, en plan festivo y privado, de cualquier otra manifestación de buen hacer.
Quintero, León y Quiroga también quisieron desentrañar su significado en una copla, pero según ellos:
El ole es una palabra
que no tiene explicación,
el ole es como una rosa
que sale del corazón.

óleo 1. Aceite de oliva. “¡bueno va el óleo!expr. fig. e irón. que se usa para explicar que una cosa no va como debe ir. Perfecto ejemplo de la amplitud del sonido ele. El aceite, ha sido, en la historia, un producto clave para tantas cosas... como alimento, para dar luz, para lubricar y hacer que funcionen todo tipo de mecanismos, para suavizar la piel, quitar el óxido.
oler (yo huelo...) Indudablemente el sonido de la palabra hace referencia a algo aéreo, a gases. Y por lo tanto a un fluido que se dispersa espontáneamente. olor 1. Impresión que los efluvios de los cuerpos producen en el olfato.
ulular. 1. Dar gritos o alaridos. 2. Producir sonido el viento. Es muy plástica en cuanto a la expresión del modo discontinuo en que el viento lame los recovecos de montes y edificios para producir sus melismáticos cantos, de resonancias tan melancólicas. Su diferencia con ‘aullar’ es notable, aunque tienen casi las mismas letras. Pero en ésta la consonante es una elle, lo que la hace más densa y dramática. Aullido: Voz triste y prolongada del lobo, el perro y otros animales. Las U son fundamentales para la expresión del dramatismo.
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[1] Diccionario de símbolos Chevalier-Gheerbrant (ala)

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