11/7/11

J 3 - La G noble y la J pura


No podemos dejar sin contemplar otra dimensión algo más misteriosa de la profunda fuerza del sonido J. Porque también forma parte de una energía ancestral, primigenia podríamos decir, que tiene que ver poco, aparentemente, con la ira, la rabia o el asco. Lo más curioso es que suele estar escrita con la letra G, asociada a la vocal E, es decir a la grafía GE: germen, virgen, Gea (la diosa que personifica la Tierra, y de ahí geografía, geología, geometría…), gen (genio, género, regeneración, gente, genuino, genital, gemelo, engendrar, ingenio, pergeñar…). Es interesante ver cómo en prácticamente todos estos términos se percibe esa misma fuerza visceral, pero en su variante femenina. Una energía latente, sin manifestar, escondida o más bien de rasgo oculto pero formadora, constituyente, primordial, sumida en la raíz de la vida. Con la grafía JE (que es el mismo sonido), encontramos sin embargo palabras de matices mucho más activos, masculinos, también impositivos, reactivos: jefe, jeque, jerifalte, jerarquía, o incluso jerga: tela gruesa y tosca (Corominas), y también lenguaje especial, difícil de comprender, jerigonza (ídem), o jeringa. Y no hay muchas más.

· Jotas puras
ajá. Claro que sí. Afirmación rotunda.
ajajá. Sí, como esperaba. ¿Lo ves cómo sí?
ja. Ya. Que te crees tú eso. Negación con ironía.
ja-ja-ja. Risa franca.
je-je-je. ¿La risa del envidioso? ¿Del que tiene “mundología”? Risa a modo de carcajada falsa o irónica
ji-ji-ji. Risa infantil, inocente. También puede ser sarcástica. Denota maliciosidad, pillería, no exenta a veces de rijosidad reprimida.
jo, jo , jo es risa de superioridad, con ciertas dosis de indignación. La risa del que ya se lo estaba imaginando. Risa rotunda de la suficiencia, ¿sobre algo que ya ha pasado?
ju, ju, ju es la carcajada del escarnio y la befa. Y no digamos variantes como juá, juá, juá, directamente insultantes.  Como vemos, en español la carcajada manifiesta una alegría que siempre va acompañada de imprecisas pero patentes emociones primarias, más o menos descontroladas.
jijas. León y Salamanca. brío, pujanza, valor.
jo. Pues vaya. Apócope de joder o jobar o jolín.
aj ó aje. Achaque, enfermedad. Sobre todo en plural: los ajes.
ajo. Dice Covarrubias, citando a Joannes Franciscus de la Cerda, que proviene de allium, cuasi hallitum (hálito), por el olor que despide el aliento tras su ingesta. También añade: No es comida para gente cortesana. Y luego, en los dichos (o en este caso, insulto): Villano, harto de ajos, para dar a entender la dureza de su condición y grossería.
-ajo, -ejo, -ijo, -ojo, -ujo
(sufijos). Interesante. Porque estamos hablando del puro sonido (consonante) j que se añade a un concepto para transformarlo o matizarlo, con lo que podemos intentar apreciar qué tipo de tonalidades aporta. Son sufijos despectivos. Por ejemplo, –ajo. Del lat. -aculus o aticus.1. suf. de sustantivos y adjetivos con valor entre despectivo y diminutivo: tendAJO, migAJA, escobAJO, pequeñAJO. Puede combinarse con -ar: espumARAJO; con -arro: pintARRAJO; a veces toma la forma -strajo: comiSTRAJO; estas combinaciones tienen valor despectivo. Quitan toda importancia. Lo tiran por tierra, pues para la filosofía más pretenciosa y a la vez más simple lo terrenal es despreciable.
-aje. sufijo de sustantivos que puede significar acción: aterrizAJE, abordAJE, aprendizAJE, y, secundariamente, derechos que se pagan: almacenAJE, hospedAJE, pupilAJE; a veces, conjunto: cordAJE, ramAJE. Y blindaje, oleaje, peaje, correaje, cortinaje... Yo creo que se refiere siempre a una denominación de conjunto, lo que sucede es que se sustantiviza a veces la acción para categorizar una actividad con grandes dosis de masificación y/o de rutinización que, para mí, no están exentas de cierta consideración despectiva o incómoda. No es lo mismo decir “tengo que aprender inglés” que decir “tengo que dedicarme al aprendizaje del inglés”. ¿Y qué diferencia hay entre almacenamiento y almacenaje? Este sufijo lo convierte en un concepto adaptado al espacio/tiempo, cerrado, definido. Lo abstracto queda concretizado. Lo pone en el mundo de lo cuantificable.
¡aggg...!
ajo, ajenjo, ajonjolí, jengibre, ajilimójilis. Sabores intensos.
¡ajó, ajó! 1. interj. con que se acaricia y estimula a los niños para que empiecen a hablar. También se dice ¡ajó, taita!
hijo.
ijada, ijar. Cualquiera de las dos cavidades simétricamente colocadas entre las costillas falsas y los huesos de las caderas.
ojo. Es bonita y sugerente la interpretación de Corominas: La expresión ojo de agua, h. 1280. ‘punto de afloramiento de un manantial’, resulta de una metáfora extendida por todo el mundo, en idiomas de las más varias familias, y se explica por ser el lugar donde el agua subterránea “ve la luz”. Si la tomamos como buena, concuerda con el sentido que le damos nosotros a la J, también en su variante femenina GE. Que viene de lo profundo y abismal, fuerza primigenia, oscura y desconocida pero intensa y generatriz. Estamos hablando de lo oscuro que sale a la luz. En este sentido, es lógico que la utilicemos los hispanohablantes como advertencia y señal de peligro. ¡Ojo, mancha! ¡Ve con mucho ojito! Atención. Tensión. Igual que el color rojo, también señal internacional de peligro. No parece lógico que en inglés se pueda utilizar igual: Eye! Danger! (?) Porque eye es muchísimo más blanda y delicada. Oeil, en francés, sí tiene cierta oscuridad en esa E tan densa, tan cerrada, más trasera, casi O.
Que el ojo en español, en cuanto a significado sonoro, tiene una dimensión dramática, como si el ojo fuese una víscera más, con poco que ver (¡perdón!) con el hecho de ver, de mirar, de percibir, lo atestigua Covarrubias citando estas expresiones: Tener sangre en el ojo, es ser hombre de valor. Abrir el ojo, estar con advertencia. Poner los ojos en una cosa, apetecerla (…) vale un ojo de la cara, está subido de precio. Comprar a ojo, es a bulto, sin peso ni medida. Mirar de mal ojo, mostrar odio. En cerrando el ojo, en muriendo. Y en ojeriza dice: La mala voluntad que uno tiene a otro.
La fuerza de la palabra ojo pocas veces ha estado mejor expresada que en el poema “Los ojos de Picasso”, de Alberti.
(…) Mátenme esos ojos,
virojos,
pintojos,
ojos trampantojos. (…)
eje. Exe. Aquí se explica muy bien que el origen de esta J sea una X. Un eje divide algo en dos partes. O penetra por su centro, más bien. Y la X es, sin duda, la expresión de dos cosas juntas y a la vez separadas (como Covarrubias explica con las dos v v). KS, un sonido seco y otro silbante juntados. No juntos, porque no se puede mezclar el vinagre con el aceite. La X es la cruz que reúne las dos direcciones opuestas. Ya hablaremos de ella.
Pero aquí se ha convertido en J, y no tengo más remedio que buscar referencias a las hipótesis que propongo para este sonido. “De arriba abajo”: ésta sería la connotación que me sugiere la palabra ‘eje’. No sé por qué tiene que traerme referencias hacia lo más hondo, hacia lo más profundo, pero también hacia la parte inferior de la línea imaginaria que es un eje. “El eje de las abscisas”, “el eje de las ordenadas”
Me fijo en lo que el DRAE llama formas complejas. Hay una que me interesa especialmente: “dividir, o partir, a uno por el eje”. fig. y fam. Dejar a uno inutilizado para continuar lo que había empezado; causarle un perjuicio o contrariedad, especialmente si es irremediable.
hijo. Ya hemos hablado de ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada